Nancy Fraser en Lima[1]

En 2022, Nancy Fraser —filósofa política, intelectual pública, feminista estadounidense y profesora de filosofía y política en la New School for Social Research— publicó un libro cuyo título en español resulta tan provocador como el argumento que desarrolla: Capitalismo caníbal. Qué hacer con este sistema que devora la democracia y el planeta, y hasta pone en peligro su propia existencia.
El libro comienza de manera inmejorable. Fraser sostiene que no hace falta convencer a sus lectores de que estamos en problemas. Basta mirar alrededor. Vivimos rodeados de amenazas y dificultades muy concretas: deudas agobiantes, empleos precarios y medios de subsistencia cada vez más frágiles; servicios públicos deficientes e infraestructuras deterioradas; fronteras cada vez más duras; violencia racializada; pandemias; y fenómenos climáticos extremos.
Pero Fraser añade algo fundamental: estos problemas no existen de manera aislada. Están conectados entre sí y, además, se ven agravados por disfunciones políticas que limitan nuestra capacidad para imaginar, acordar e implementar soluciones. Su argumento es todavía más radical: detrás de todas estas crisis existe una causa común, un “capitalismo caníbal”.
¿A qué se refiere con esta expresión? A un sistema en el que la economía capitalista termina consumiendo las mismas condiciones sociales, políticas y ambientales que necesita para funcionar. Devora familias y comunidades, hábitats y ecosistemas, capacidades estatales y bienes públicos. Para Fraser, la crisis contemporánea no es, por tanto, una suma de problemas independientes. Es el resultado de un orden social que erosiona sistemáticamente sus propias bases de reproducción (Fraser, 2023, pp. 17–18).
De lo anterior, se desprende, tal como lo reconoce Fraser que cualquier reforma que no apunte a las bases de estos males está condenada al fracaso (Fraser, 2023: 25). Ahora bien, ¿qué tiene que ver todo esto con la ciudad de Lima y, por extensión, con las elecciones regionales y municipales en curso? Mucho.
Para empezar, quienes vivimos en Lima Metropolitana no necesitamos que nos recuerden que la ciudad arrastra desde hace años graves problemas de transporte, inseguridad, vivienda, áreas verdes, gestión de residuos y contaminación. Los sufrimos todos los días.
Un conductor que recorre diez kilómetros de ida y diez de vuelta durante la hora punta pierde alrededor de 195 horas al año atrapado en la congestión. La gran mayoría de los adultos que viven en Lima se siente insegura y considera que puede ser víctima de un delito durante los próximos doce meses. Y siete de cada diez familias han tenido que autoconstruir sus viviendas sin acceso a crédito formal. El resultado es paradójico: muchas terminan pagando más de lo que habría costado una construcción formal, tardan en promedio dieciséis años en concluir sus casas y, con frecuencia, lo hacen sin cumplir estándares adecuados de construcción (Contreras, 2026).
Ciertamente, no se trata únicamente de elaborar una larga lista de problemas urbanos. La pregunta realmente importante es otra: ¿por qué una ciudad como Lima ha llegado a esta situación y por qué, después de tantos años, parece tan difícil enfrentar—eventualmente, resolver–sus problemas más elementales?
Alguna explicación debe existir para el estado actual de nuestra ciudad. En esta dirección, ¿sirve la noción de capitalismo caníbal—o una adaptación de esta para un territorio en el que vive casi la tercera parte de la población del país—como la explicación que estamos necesitando? En cierto sentido sí parece serlo porque se trata de una crisis general de la totalidad del orden social en la que todas las calamidades convergen, se exacerban entre sí y amenazan con convertirnos en una ciudad que se devora a sí misma (2023:19-20). Sin embargo, hay varias otras consideraciones que dejan dudas sobre la utilidad de este tipo de explicación.
Para empezar, ¿es posible pensar que existe solo una explicación para lo ciudad en que se ha convertido Lima Metropolitana? ¿Responden a una misma causa el que la casi totalidad de aspirantes a alcaldes distritales y provincial ofrezcan cosas que no van a poder cumplir simplemente porque no tienen las competencias y recursos necesarios–como son los temas de seguridad y transporte público– y a una ciudad fragmentada en 50 jurisdicciones que termina siendo tan disfuncional en su diseño político-institucional que bloquea nuestra capacidad de pensar en e implementar soluciones?
Aún más, ¿sirven este tipo de explicaciones como un diagnóstico útil para elaborar propuestas de gestión y de reforma política que puedan contribuir a mejorar en algo la calidad de vida en Lima Metropolitana? Porque si el problema es un orden social que erosiona sistemáticamente sus propias bases de reproducción, queda pendiente identificar quiénes y de qué formas tienen responsabilidad en relación con el estado actual de la ciudad de Lima Metropolitana y, por extensión, de varias otras de las principales ciudades del país.
A pesar de todas estas dudas, cabe quedarse con una de las principales preocupaciones de Capitalismo Caníbal para el caso de Lima Metropolitana, ¿podremos llegar en algún momento próximo–antes que sea muy tarde–a dilucidar cómo desmantelar o simplemente a reformar este sistema que nos conduce a las fauces de la destrucción? Según lo visto en la actual campaña para la municipalidad provincial de Lima y las elecciones distritales de Lima Metropolitana, todo parece indicar que por lo menos vamos a necesitar esperar cuatro años más.
Referencias
Contreras, B. (2026, 21 de septiembre). ¿Qué Lima heredará la próxima gestión? PuntoEdu PUCP.
Fraser, N. (2023). Capitalismo caníbal: Qué hacer con este sistema que devora la democracia y el planeta, y hasta pone en peligro su propia existencia (E. Odriozola, Trad.). Siglo XXI Editores.
[1] Este breve artículo es el resultado de dos acontecimientos independientes. El primero fue la pregunta de un estudiante de Ciencia Política de la PUCP sobre si había leído Capitalismo caníbal, acompañada de la implícita recomendación de hacerlo para comprender mejor el agotamiento del modelo que, en la actualidad, representa la democracia liberal. El segundo fue un evento realizado el 22 de septiembre en el Departamento de Ciencias Sociales de la PUCP, titulado “Las trampas de la gobernanza metropolitana y distrital en Lima”. A todas las personas involucradas en ambos episodios, mi agradecimiento: sin sus preguntas y comentarios, probablemente no me habría animado a conectar algunos de los puntos que dieron origen a este texto. Por supuesto, ninguna de ellas es responsable de las ideas o argumentos que aquí se plantean.