
Candidaturas 2.0: Candidaturas como cancha
En la ruta electoral a las elecciones generales 2026, dentro de menos de cinco meses, contamos con treinta y seis candidatos vigentes que aspiran a ganar el favor de la ciudadanía para gobernar el país desde la Presidencia de la República. Entre ellos, se encuentran representantes de buena parte de las tendencias políticas, pero al mismo tiempo esta cantidad evidencia claramente la precariedad y la fragmentación que caracterizan a nuestro sistema político.
La carrera presidencial del 2026 inició desde que se proclamó a Pedro Castillo como ganador de las elecciones. Desde ese momento, el papel de la oposición y la respuesta del Poder Ejecutivo contribuyeron a la profundización de la inestabilidad política y la convocatoria a elecciones empezó a plantearse de manera recurrente como una salida a la crisis. A ello se suma el impacto de los cambios en las reglas del juego político, que han llevado a que las organizaciones partidarias inicien su preparación con mayor anticipación.
Por un lado, esta campaña se juega activamente desde el Congreso que ha venido adoptando una serie de decisiones que tienen incidencia directa en el proceso electoral: retorno del bicameralismo, modificación de las reglas electorales, inhabilitación política de adversarios, autoritarismo en expansión, entre otros; a lo que cabe agregar algunos elementos adicionales como la proliferación de decenas de partidos y el profundo rechazo de la ciudadanía hacia la clase política. Estas son solo algunas de las características que han convertido la campaña en un proceso signado por la incertidumbre y la desconfianza.
Por otro lado, si bien el Congreso es el nuevo actor central del juego político, la Presidencia de la República es la institución que representa el ejercicio visible del poder en el día a día para la ciudadanía peruana. Además, quien resulte electo marcará el devenir de nuestro sistema político, ya sea continuando con el rol de vocería congresal que empezó Dina Boluarte, o intentando instaurar el equilibrio de poderes, o inclinando la balanza hacia el lado del Poder Ejecutivo. En esa ruta se encuentran treinta y seis personas en calidad de precandidatas, distribuidas en treinta y seis organizaciones políticas[1].
Teniendo en cuenta este escenario, en Partidos como Cancha realizamos un segundo análisis sobre las figuras que aspiran a participar en el juego presidencial de abril del 2026. ¿Quiénes y cómo se ubican los candidatos de los distintos partidos en competencia?
Reconociendo la cancha: dispersión, clivaje regional, monopolio partidario y derecha predominante
El periodo de transición democrática posterior al régimen de Fujimori abrió la puerta a una participación política cada vez más fragmentada, lo que dispersó tanto la oferta electoral como el apoyo ciudadano. Esto se observa no solo en el incremento de organizaciones políticas, que pasaron de 8 en 2001 a 18 en 2021 y a 36 en 2025, sino también en los porcentajes reducidos con los que dos candidatos (Keiko Fujimori y Pedro Castillo) lograron acceder a la segunda vuelta en las últimas elecciones generales. Cada uno obtuvo menos del 20% de votos válidos, lo que evidencia la precaria representación que caracteriza al Perú contemporáneo.
Figura 1

Tomando este antecedente, las cifras proyectadas para 2026 pueden resultar aún más bajas, pues el número de agrupaciones políticas en contienda se ha duplicado, pasando de 18 a 36. El nivel de dispersión es tal que solo tres de los treinta y seis candidatos participarán representando a alianzas de dos o más partidos: Alianza Fuerza y Libertad, encabezada por Fiorella Molinelli; Unidad Nacional, con Roberto Chiabra; y Alianza Venceremos, con Ronald Atencio. Los otros treinta y tres compiten representando a un solo partido.
Otro aspecto por mencionar es que si bien durante el periodo de gobierno 2021-2025 se profundizó en el Perú la discusión y el clivaje entre Lima y las regiones, la decisión política de los partidos en competencia para las elecciones de 2026 parece haber desplazado la representación no limeña hacia cargos distintos a la Presidencia. En este ámbito, la fuerza política capitalina ha vuelto a predominar, ya que el elenco presidencial es predominantemente limeño. Apenas seis candidatos (17%) cuentan con una trayectoria política claramente regional: César Acuña y Rosario Fernández en Trujillo, Mesías Guevara en Cajamarca, Mario Vizcarra en Moquegua, Yonhy Lescano en Puno, y Vladimir Cerrón en Junín. Esta concentración territorial puede incidir en los patrones de voto y, en muchos casos, viene acompañada de una representación regional desplazada hacia los cargos de las vicepresidencias, una posición que en los años recientes ha adquirido una relevancia política creciente. En estos espacios, se ha incorporado, por ejemplo, la presencia en Alianza para el Progreso y Juntos por el Perú de Jessica Tumi y Brígida Curro (de Puno), y Wilson Soto y Analí Márquez (de Cusco), a quienes se suma Jhon Ramos (de Ayacucho) en Renovación Popular.
Figura 2

Asimismo, el gráfico muestra que hay una fuerte concentración de postulantes (72%) que son, al mismo tiempo, fundadores o líderes propietarios de sus organizaciones políticas y que han accedido a la candidatura sin enfrentar competencia interna alguna. En buena medida, el récord histórico de partidos inscritos no responde a una ampliación de la representación, sino a la proliferación de proyectos personalistas que han creado su propia organización como vehículo directo para canalizar aspiraciones individuales al poder.
De ello se desprende que, pese a los múltiples intentos de reforma y a los reiterados debates legislativos en torno a la democracia interna, los resultados han sido nulos. Solo seis candidatos presidenciales (14%) alcanzaron su postulación tras imponerse a algún contendiente dentro de su propia organización, lo que refuerza la idea de estructuras partidarias altamente centralizadas y personalistas.
Finalmente, un giro relevante de la política peruana, que se ha intensificado en el periodo reciente, es la ampliación y diversificación de la oferta de la derecha. Desde el 2021 se ha consolidado un giro del sistema político hacia ese sector ideológico, mientras que el centro y la izquierda han mostrado serias limitaciones para fortalecer su rol opositor y responder a las demandas de la población que afirman representar. No obstante, la diversidad de candidaturas de derecha también refleja la marcada debilidad de quienes buscan asumir la representación de este sector.
En el espectro de la derecha política se ubican desde Keiko Fujimori con Fuerza Popular, Rafael López Aliaga de Renovación Popular, José Williams de Avanza País y Enrique Valderrama del APRA, hasta Fiorella Molinelli de Alianza Fuerza y Libertad, Carlos Álvarez de País para Todos y Rafael Belaúnde de Libertad Popular, a los que se suman otros menos conocidos como Charlie Carrasco del Partido Demócrata Unido Perú o Herbert Caller del Partido Patriótico del Perú, por mencionar algunos. Este grupo suma al 52.7% de candidatos (19 en total).
En el lado de la izquierda, se ha identificado al 22.2% de los postulantes, entre los que destacan Ronald Atencio (Alianza Venceremos), Roberto Sánchez (Juntos por el Perú) y Alfonso López Chau (Ahora Nación). Además, otro 25% de candidatos aún no se ubica explícitamente ni en la derecha ni en la izquierda, destacando Mario Vizcarra de Perú Primero o Fernando Olivera del Frente de la Esperanza, pero también otros con menor exposición pública como Carlos Jaicó Carranza del Partido Perú Moderno. En un escenario con escasa adhesión política y donde la diferencia entre uno y otro apenas es de unos cuantos puntos porcentuales, resulta fundamental no perder de vista a ningún actor.
Una carrera entre hombres de derecha, mayores de sesenta años y personalistas
Con el panorama final ya bastante definido, a continuación, presentamos las principales características identificadas en las treinta y seis candidaturas. En análisis se base en una base de datos construida específicamente para este propósito. Esta se desarrolló sistematizando información cualitativa de cada candidato, disponible en medios digitales y redes sociales. Evidentemente, este procedimiento implica limitaciones en el acceso a información definitiva, por lo que será necesario un monitoreo posterior conforme avance la campaña.
En primer lugar, destaca que 19 candidatos se ubican en la derecha, y de estos, 10 son hombres mayores de sesenta años. Entre ellos, destacan Rafael López Aliaga, Carlos Álvarez y Carlos Espá del Partido Sí Creo. En general, la media de edad de los candidatos es de 60 años y el 52.7%, es decir veinte, supera esa cifra.
En segundo lugar, el 89% de quienes compiten son hombres. Las únicas cuatro mujeres precandidatas son Fiorella Molinelli, Keiko Fujimori, Marisol Pérez Tello de Primero la Gente y Rosario Fernández Bazán de Un Camino Diferente. Aunque preocupa la baja representación descriptiva de mujeres, resulta aún más llamativo que solo una de las precandidatas (Marisol Pérez Tello) se identifique con claridad de manera favorable con la agenda de igualdad de género.
En tercer lugar, clasificamos a los candidatos utilizando tres categorías, en función de su quehacer político cotidiano. La primera corresponde a los rasgos programáticos, que se expresan en una actuación pública centrada en propuestas y líneas de trabajo vinculadas con el partido y su orientación política. La segunda alude a los rasgos personalistas, propios de liderazgos carismáticos. La tercera se relaciona con los rasgos clientelares presentes en quienes disponen de recursos económicos y humanos para ofrecer beneficios particulares a cambio de apoyo electoral.
Solo el 39% de los candidatos presenta rasgos programáticos. En este grupo se encuentran, por ejemplo, Alfonso López Chau, Fiorella Molinelli, Jorge Nieto del Partido del Buen Gobierno, Yonhy Lescano del partido Cooperación Popular y Mesías Guevara del Partido Morado. Asimismo, 86% de los postulantes muestra rasgos personalistas, característicos de liderazgos carismáticos. Entre ellos destacan Fernando Olivera, Marisol Pérez Tello y Wolfgang Grozo de Integridad Democrática. Solo un 28% presenta rasgos que podrían ser considerados clientelares. En este grupo sobresalen César Acuña de Alianza para el Progreso, José Luna Gálvez de Podemos Perú y Ricardo Belmont del Partido Cívico Obras. Finalmente, tres candidatos combinan los tres tipos de rasgos: Keiko Fujimori, Rafael López Aliaga y Vladimir Cerrón de Perú Libre.
Figura 3

Zoom al posicionamiento político de los candidatos: conservadurismo social y “mano dura”
Aun cuando la mayoría de los candidatos se ubica en la derecha (52.7% del total), las posiciones respecto al rol del Estado en la economía se encuentran divididas. El 44.4% se ubica entre los intervencionistas, quienes se pronuncian a favor de la participación estatal, e incluso proponen incrementarla. El 38.9% conforma el grupo de los liberales, que aboga principalmente por el libre mercado y por un Estado reducido. Finalmente, 16.7% de los candidatos no expresa una posición explícita o mantiene posturas poco claras.
Figura 4

Asimismo, considerando la línea de “liberales” o “promercado”, el 25% de los candidatos está a favor de la privatización de Petroperú, entre los que se encuentran Roberto Chiabra de Unidad Nacional y Rafael Belaúnde de Libertad Popular. Además, 19.4% está a favor de reducir el tamaño del Estado y la cantidad de ministerios, una de las políticas implementadas en Argentina por Javier Milei y que han acogido distintos políticos en la región como José Antonio Kast en Chile. En este grupo, además de los personajes más públicos como Rafael López Aliaga, también encontramos a Enrique Valderrama del APRA, Charlie Carrasco del Partido Demócrata Unido Perú y Mesías Guevara, entre otros.
En la misma línea, 52.7% se ha expresado a favor de la agenda “provida”, o, mejor dicho, en contra de la agenda de género, como Herbert Caller del Partido Patriótico del Perú, Wolfgang Groso de Integridad Democrática y Francisco Diez Canseco del Partido Perú Acción. Del resto, solo 16.6% está a favor de la agenda de género, como por ejemplo Jorge Nieto del Partido del Bueno Gobierno y Carlos Jaicó. Del 30.5% faltante no se identifica una postura al respecto.
Otra posición por destacar es el conjunto de candidaturas vinculadas a una postura de “mano dura”. Entre 28% y 53% de los candidatos apoyan posturas como la pena de muerte, el punitivismo penal al estilo “Bukele”, la agenda anti migratoria y son contrarios a la movilización ciudadana. Encontramos 6 candidatos que se ubican como el núcleo duro de esta postura: Keiko Fujimori, Carlos Espá, José Luna Gálvez, Rafael López Aliaga, Herbert Caller y Francisco Diez Canseco del Partido Perú Acción.
Figura 5

Otro tema presente en el debate político se vincula a la minería. Al respecto, 53% de candidatos ha manifestado su apoyo a la gran minería, y encontramos en este grupo a políticos de derecha e izquierda como César Acuña, Alfonso López Chau y Fiorela Molinelli. Mientras 36% de candidatos ha manifestado ser favorable a la ampliación del Reinfo[2], que se encuentra entre las principales demandas de los gremios de mineros artesanales y a pequeña escala. En este grupo se ubican Roberto Sánchez, Paul Jaimes de Progresemos, Yonhy Lescano, Roberto Chiabra y otros nueve candidatos. Cabe precisar que ambas posturas no son necesariamente contradictorias, pues 8 de los 19 candidatos que apoyan la gran minería, también han expresado apoyo a los mineros pequeños y artesanales, como es el caso de José Williams, Fiorella Molinelli, Rafael Belaúnde, Carlos Álvarez y Rafael López Aliaga, entre otros.
Figura 6

Uno de los ejes de debate electoral es el de las posturas frente a actores políticos relevantes de la actualidad. La figura política con mayores anticuerpos es Dina Boluarte, con 81% que ha manifestado su rechazo a la expresidenta. Claramente, destacan los que se ubican en la izquierda como Ronald Atencio o Roberto Sánchez, pero también algunas figuras de derecha como Fiorella Molinelli, Rafael Belaúnde y Álvaro Paz de la Barra de Fe en el Perú. Luego sigue el rechazo al Congreso con 78% y al fujimorismo con 72%, y en estos grupos se ubican, por ejemplo, George Forsyth de Somos Perú, Antonio Ortiz de Salvemos al Perú y Rosario Fernández.
Por su parte, Pedro Castillo y Martín Vizcarra también cuentan con un rechazo considerable, con 67% y 39% respectivamente, en especial porque algunos candidatos consideran que los expresidentes dieron un “golpe de Estado”. Aquí encontramos a Fernando Olivera, Keiko Fujimori y Wolfgang Grozo. Finalmente, llama la atención el menor rechazo (28%) que existe hacia José Jerí, actual presidente. En este último grupo se encuentran, entre otros, Mario Vizcarra, Marisol Pérez Tello y Alex González del Partido Demócrata Verde.
Figura 7

Un aspecto adicional es el de las posturas de los candidatos en perspectiva internacional. Aunque por el momento no se han identificado posiciones claras en la mayoría de ellos, seis han manifestado su apoyo a Donald Trump y por extensión a la política estadounidense. Cabe resaltar que esta postura no necesariamente significa una adhesión cerrada, puesto que cinco de los seis que apoyan a Trump, también se muestran favorables a la política China, como se aprecia en la siguiente tabla.
Tabla 1. Apoyo internacional

En el caso del posicionamiento respecto del espectro político regional, se identifican siete candidatos que son favorables a la “marea azul” representada por Javier Milei, Daniel Noboa o José Antonio Kast. Mientras que solo tres candidatos, de los ocho de izquierda, se ubican en la “marea roja” con Lula da Silva y Gustavo Petro.
Tabla 2. Posicionamiento político regional

A modo de reflexión
Por un lado, el nuevo universo de candidatos, reducido de sesenta y cinco precandidaturas a treinta y seis candidatos a la Presidencia de la República, ha acentuado algunas de las características previamente señaladas. Aunque, también, ha modificado dos de ellas: los rasgos programáticos y la agenda liberal económica ya no se presentan en la mayoría.
A menos de cinco meses del día “cero”, seguimos contando con una oferta electoral mayoritaria de candidatos limeños inclinados hacia la derecha, mayores de sesenta años, con posturas autoritarias (de “mano dura”), personalistas y “dueños” de su partido. Al mismo tiempo, son críticos del establishment político, a pesar de que varios forman parte de éste. A modo de cierre de esta edición previa a fin de año, resumimos en el siguiente gráfico las principales características del candidato promedio hacia las elecciones presidenciales del 2026.
Figura 8

[1] De las 39 organizaciones políticas en campaña para el 2026, 2 de ellas no presentan candidatura para la Presidencia (FREPAP y Ciudadanos por el Perú) y Acción Popular ha sido recientemente eliminado de la contienda para la fórmula presidencial.
[2] Registro Integral de Formalización Minera.




